Ya en otro post comentaba que en este curso tenía ante mí nuevos retos, uno de ellos, impartir clases a un 1º de secundaria de adultos y la verdad, está efectivamente siendo todo un reto.
De 32 alumnos matriculados en principio, tan sólo quedan unos diez, de ellos sólo seis suelen asistir a clase, eso si hay suerte, ya que parece que se turnan; unos días vienen seis, otro cuatro, otro dos, seis ... y así vamos.
A este absentismo, le tenemos que añadir la diversidad del grupo: estudiantes inmigrantes con serias dificultades en nuestro idioma, alumnos que hace tiempo abandonaron sus estudios y ahora lo retoman, problemas de aprendizaje, falta de hábito en el estudio, diferencias en edades...
La situación es bastante desesperanzadora ... ¿cómo vamos a crear una dinámica en la que podamos aprender si ni siquiera vienen por clase?
En estas circunstancias he decidio hacer un contrato conductual con ellos en el que hemos acordado entre todos las condiciones y consecuencias de su obligado cumplimiento. En el contrato he incluído economía de fichas, técnica compuesta de reforzadores que no son inmediatos sino simbólicos, y que al final se canjean por "un premio final"y por supuesto me he apoyado en el refuerzo positivo para hacerles venir a clase y el castigo negativo para disuadirles de faltar a las mismas.
Una vez garantizada su asitencia, si hay suerte, trabajaremos situaciones cuya duración sea la duración de una clase, con el fin de que les de tiempo a entregarme una actividad y poder ver su propia progresión. Asímismo, en casa harán pequeños proyectos cuyo objetivo será valorar su capacidad de generalizar lo visto y aprendido en el aula.
Aquí os dejo el contrato que hemos redactado, ya veremos qué tal nos va y por supuesto ¡admito y agradezco sugerencias!
De 32 alumnos matriculados en principio, tan sólo quedan unos diez, de ellos sólo seis suelen asistir a clase, eso si hay suerte, ya que parece que se turnan; unos días vienen seis, otro cuatro, otro dos, seis ... y así vamos.
A este absentismo, le tenemos que añadir la diversidad del grupo: estudiantes inmigrantes con serias dificultades en nuestro idioma, alumnos que hace tiempo abandonaron sus estudios y ahora lo retoman, problemas de aprendizaje, falta de hábito en el estudio, diferencias en edades...
La situación es bastante desesperanzadora ... ¿cómo vamos a crear una dinámica en la que podamos aprender si ni siquiera vienen por clase?
En estas circunstancias he decidio hacer un contrato conductual con ellos en el que hemos acordado entre todos las condiciones y consecuencias de su obligado cumplimiento. En el contrato he incluído economía de fichas, técnica compuesta de reforzadores que no son inmediatos sino simbólicos, y que al final se canjean por "un premio final"y por supuesto me he apoyado en el refuerzo positivo para hacerles venir a clase y el castigo negativo para disuadirles de faltar a las mismas.
Una vez garantizada su asitencia, si hay suerte, trabajaremos situaciones cuya duración sea la duración de una clase, con el fin de que les de tiempo a entregarme una actividad y poder ver su propia progresión. Asímismo, en casa harán pequeños proyectos cuyo objetivo será valorar su capacidad de generalizar lo visto y aprendido en el aula.
Aquí os dejo el contrato que hemos redactado, ya veremos qué tal nos va y por supuesto ¡admito y agradezco sugerencias!